Acerca del gremio o ‘naqâba’

mayo 3, 2013 4:10 pm0 commentsViews: 57

Abdelgani Melara

Granada

Casas de gremios en Amsterdam

Casas de gremios en Amsterdam

 

La palabra gremio denomina a un grupo de individuos que tienen una característica  en común. Su uso más corriente es para referirse a aquéllos que tienen un mismo oficio. En nuestra lengua, la palabra procede del latín “gremiun” que significa ‘regazo’. En la lengua árabe, al gremio se le denomina naqába; pero veamos las implicaciones de esta palabra.

En los diccionarios árabes clásicos, como Lisanul-‘arab, se define “naqíb” (pl. nuqabá), de la raíz de naqâba, como ‘el conocedor o el entendido de una gente’, el ’arif. Curiosamente la palabra “’arif”, dio en nuestra lengua “alarife”, que pasó a significar ‘maestro de obras de albañilería’. Naqib también designa al testigo y garante de la gente.

En el Corán encontramos: “Y en verdad que Allah tomó el compromiso de los hijos de Isra’il y erigimos de entre ellos doce ‘nuqabá’. Y dijo Allah: Yo estoy con vosotros. Si establecéis el ṣalat, entregáis el ẓakat, creéis en Mis mensajeros y los honráis y le hacéis a Allah un hermoso préstamo, os libraré de vuestras malas acciones y os haré entrar en jardines por cuyo suelo corren los ríos. Y quien de vosotros descrea después de eso, se habrá extraviado del camino llano” (Sura de la Mesa Servida, 12).

Es decir, eligió de cada una de las tribus un “naqíb”, un ‘delegado’, que fuera garante por su gente del cumplimiento del compromiso.

Y el Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz, la noche de al-‘Aqaba, cuando le dieron juramento de fidelidad setenta hombres y dos mujeres, designó a doce hombres para que cada uno de ellos fuera naqib de su gente, de manera que su gente pudiera recibir el Islam de ellos y aprender sus requisitos. Pues parte del significado de “naqíb” es ‘el que sabe cómo transmitir a los suyos’. Y los llamó “nuqabá”, siguiendo el ejemplo de Musa, que Allah le dé Su gracia y paz.

Estos son algunos de los antecedentes de la palabra.

Volviendo al gremio o naqâba, una definición más precisa sería la de un grupo de individuos pertenecientes a un mismo oficio, dirigidos por un maestro y unidos por un vínculo basado en lo que está establecido en la costumbre, que garantiza mantener el nivel del oficio, preservarlo y proteger a sus miembros.

Los gremios tuvieron un papel esencial en todas las sociedades, musulmanas o no, de la llamada Edad Media. Aunque el principal sector de las sociedades medievales era la agricultura, en el caso de las sociedades musulmanas, el comercio  tuvo una importancia fundamental.

Este papel central del comercio influyó de forma determinante en el desarrollo de las ciudades que fueron centro de producción y consumo de productos manufacturados,  que implicaba la proliferación de los mercados.

Así encontramos que las ciudades musulmanas se empezaron a planificar teniendo muy en cuenta las necesidades de los miembros de los distintos oficios y gremios.

Los gremios equilibraron la oferta y la demanda anulando la competencia. El precio se fijaba controlando el volumen de la producción  y los costes de la misma a través de regulaciones que afectaban al proceso de fabricación y a los salarios. La calidad se controlaba con la formación de la mano de obra, la selección del material y gracias a supervisores que velaban por la calidad del producto. Este sistema funcionó hasta la Edad Moderna.

La Edad Moderna trajo el desarrollo industrial y el nacimiento del capitalismo, y con la llamada Revolución Industrial y el desarrollo de las fábricas a mediados del siglo XVIII, los gremios fueron desapareciendo junto a la actividad artesanal. Los precios comenzaron a ser fijados por la oferta y la demanda, y las condiciones laborales fueron impuestas arbitrariamente por los patrones de las fábricas.

En realidad, este proceso no fue otra cosa sino la adaptación paulatina de todos los elementos de la actividad comercial y económica a las necesidades de la práctica de las transacciones usureras, hasta el punto de transformar un modelo orgánico basado en lo que en árabe se llama fiṭra −lo que está en consonancia con la naturaleza primordial del ser humano− en un modelo que propiciara el afianzamiento y la propagación de la usura  en todas sus ramificaciones, apareciendo como algo necesario para la supervivencia y el desarrollo del ser humano.

Una de las objeciones más comunes a las propuestas que tienden a restaurar un modelo que se rija por lo naturalmente bueno para el ser humano y esté en consonancia con lo que las leyes reveladas han señalado como lícito, consiste en decir que ello supondría un retorno a la Edad Media. Y resulta curioso que fue precisamente en esa época cuando los gremios florecieron tanto en las sociedades musulmanas como en las que no lo eran. Pero el pasado no vuelve, si bien es cierto que lo que Allah, sea ensalzado, ha ordenado y  ha prohibido puede y debe ser aplicado en cualquier época en la que el ser humano viva, y necesariamente siempre será lo mejor.

 

 

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