Goethe y el Islam: una fascinante relación (primera parte)

noviembre 17, 2015 9:16 pm0 commentsViews: 239

Goethe y el Islam: una fascinante relación

Goethe es uno de los pináculos de la cultura occidental. Es uno de esos gigantes intelectuales que ha dado occidente y comparte este honor con genios como Shakespeare o Cervantes.

Sus obras son famosas y ampliamente reconocidas en muchos campos, desde el teatro, la poesía, la filosofía o los estudios científicos (véase su Teoría del color, por ejemplo). Lo que no es tan sabido es que, en una época en la que Occidente conocía poco sobre el Islam y lo poco que conocía llegaba mal interpretado por orientalistas, Goethe dijo cosas extraordinarias, no solo para un hombre de su época, sino de cualquier época, sobre el Islam.

Goethe y el Islam

Cuando era joven, Goethe quiso realizar estudios orientales, pero su padre quiso que finalmente a estudiase derecho. Goethe siempre admiró a los primeros viajeros a Arabia (Michaelis, Niebuhr) y estaba fascinado por la lectura de lo que ellos publicaron acerca de sus viajes. En 1814/15, mientras estaba involucrado con su ‘Divan’, Goethe estudió con los profesores de Estudios Orientales Paulus, Lorsbach y Kosagarten, en Jena, a leer y escribir en árabe. Después de haber visto sus manuscritos árabes, y de conocer sobre el Corán, Goethe sintió el fuerte deseo de aprender árabe. Copió duas (suplicas) cortas en árabe y escribió: “En ningún otro idioma el espíritu, la palabra y la letra están plasmados de una forma tan primordial”. (Carta a Schlosser, 23.1.1815, WA IV, 25, 165)

A la edad de setenta años Goethe escribe (Notas y ensayos sobre el Divan, WA I, 17, 153 que tiene intención de: “Celebrar de forma respetuosa la noche en la que al Profeta le fue dado el Corán desde lo alto”. También escribió “Cualquiera podría maravillarse por la gran eficiencia del Libro. Esto es por lo que ha sido declarado como increado por sus reales admiradores”. A esto, añade: “Este libro continuará siendo altamente efectivo para toda la eternidad”. (WA I, 7, 35/36).

Todavía hoy tenemos los manuscritos de sus primeros estudios intensivos del Corán, en 1771/1772 y los que hizo más tarde en los archivos de Goethe and Schiller en Wiemar. Goethe leía la traducción alemana del Corán hecha por J. V. Hammer (posiblemente también la de G. Sale, en un inglés más prosáico) en voz alta frente a los miembros de la familia del Duque en Weimar y sus invitados. Schiller y su esposa, siendo testigos de esto, informaron sobre esta lectura (Carta de Schiller a Knebel, 22.2.1815). Aun así Goethe siempre sintió las insuficiencias de todas las traduccione (en latín, inglés, alemán y francés) y continuamente buscaba nuevas traducciones. En su ‘Divan’ Goethe escribe:

“¿Es el Corán eterno?
No lo dudo.
Éste el es libro de los libros
Lo creo más allá del deber de los musulmanes (de creerlo así)”.
(WA I, 6, 203)

Ob der Koran von Ewigkeit sei?
Darnach frag’ ich nicht ! …
Da_ er das Buch der B|cher sei
Glaub’ ich aus Mosleminen-
Pflicht

Goethe estudiaba manuales, libros de gramática, libros de viajes, poesía, antología, libros de la vida del Profeta Muhammad y llevaba a cabo un intercambio continuo con eruditos de estos temas. A Goethe le gustaba la traducción del ‘Diwan’ de Hafiz hecha por Hammer (mayo de 1814) y estudió las diferentes traducciones del Corán de su época. Todo esto le inspiró a escribir su propio ‘Divan de Occidente y Oriente’ y, por supuesto, muchos poemas del ‘Divan’ están inspirados y relacionados conayats (versículos) del Corán (ver Mommsen, p. 269-274).

Goethe compró manuscritos árabes originales de Rumi, Dschami, Hafiz, Saadi, Attar, tafsires(exégesis) del Corán, Du’as (súplicas), diccionarios de árabe al turco, textos sobre la liberación de esclavos, las compras y las ventas, el interés, la usura y textos árabes del Sultan Selim.

Goethe consideraba un incidente significativo, no una simple casualidad, de hecho, algo que formaba parte de su destino y de los signos de Allah, que en el otoño de 1813 un soldado alemán proveniente de España le trajo un manuscrito  en árabe que contenía la sura An-nas (114, la última del Corán). Más tarde Goethe lo copió con la ayuda de los profesores de Jena, quienes también le ayudaron a descifrar el contenido del manuscrito.

En enero de 1814 Goethe presenció como unos musulmanes Bakshir, pertenecientes al ejército ruso del Zar Alejandro, hacían la oración en el Gymnasium protestante de Weimar. En su carta a Trebra (5-1-1814) Goethe escribe: “Hablando de profecías, tengo que decirte que hay cosas que están ocurriendo en estos días que ni a un profeta le hubieran permitido decir. ¿Quién habría podido afirmar, hace unos años, que habría habido un servicio religioso musulmán y que algunas Suras del Corán serían recitadas en el auditorio de nuestro instituto protestante? Sin embargo, esto ha ocurrido y acudimos a la oración de los bachkires, vimos a su mulá y recibimos a su príncipe en el teatro. Yo fui obsequiado, como favor especial, con un arco y unas flechas que, en eterno recuerdo, colgaré sobre mi chimenea tan pronto como Dios decrete un feliz retorno para ellos”.

En una carta a su hijo Augusto, que data del 17/01/1814 (WA IV, 24, 110) Goethe añade: “Muchas de las mujeres religiosas de entre nosotros han pedido a la biblioteca un copia de la traducción del Corán”. Pero la actitud positiva de Goethe respecto al Islam va mucho más allá que ningún otro en Alemania. El 24/02/1816 publicó lo siguiente (WA, I, 41, 86): El poeta [Goethe] no rechaza la sospecha de que el mismo fuese musulmán”. En otro poema de su ‘Divan’ Goethe dice:

“Es estúpido que todo el mundo
esté alabando su opinión particular.
Si el Islam significa sumisión a Dios,
todos vivimos y morimos en el Islam”.

“Ndrrisch, da_ jeder in seinem Falle
Seine besondere Meinung preist!
Wenn Islam Gott ergeben hei_t,
In Islam leben und sterben wir alle.”
(WA I, 6, 128)

Además de la fascinación que sentía Goethe -el poeta- por el lenguaje del Corán, su belleza y sublimidad se sentía sobre todo atraído por su significado religioso y filosófico: la unidad de Dios, la convicción de que Dios se manifiesta en la naturaleza/creación es uno de lo temas principales del trabajo de Goethe. Durante sus primeros estudios intensivos del Corán Goethe copió, y reordenó parcialmente la primera traducción directa del Corán al alemán del 1771/1772.

Goethe escribía a parte diferentes Ayats del Corán que enseñan al hombre como deberíamos ver la naturaleza, con todos sus fenómenos y signos de ley divina. La multiplicidad de los fenómenos indican al Dios Único. La relación con la naturaleza, como la presenta el Corán conecta con las enseñanzas de la bondad y la unicidad de Dios -tal y como escribe Goethe apuntando al Sura no. 2- se convirtieron en los pilares principales sobre los que la simpatía y afinidad de Goethe con el Islam estaban basados. Goethe dijo que debíamos darnos cuenta de la “grandeza de Dios en los pequeño” –“Gottes Gr’e im Kleinen”– y se refiere al Ayat (versículo) 25 del Sura Al-Baqara donde se hace la metáfora del mosquito.

Goethe y el Profeta Muhammad

Goethe estaba muy impresionado sobre el hecho de que Dios hablase a la humanidad a través de profetas y de esta manera confirmaba al Profeta Muhammad, que la paz sea con él. En 1819 Goethe escribe (refiriéndose al Ayat 4 del Sura de Ibrahim): “Es cierto lo que Dios dice en el Corán: ‘No mandamos un profeta a su gente sino que le hablase en su lengua’” (Carta a A. O. Blumenthal, 28.5.1819, WA IV, 31, 160). Refiriéndose al mismo Ayat Goethe escribe a Carlyle: “El Corán dice: ‘Dios le ha dado a cada gente un profeta que les habla en su lengua’” (20.7.1827, WA IV, 42, 270). Esto aparece otra vez en un ensayo de Goethe (Romance Alemán, Vol. IV. Edimburgo 1827, (WA I, 41, 307)).

Goethe afirma el rechazo al desafío de los incrédulos al Profeta Muhammad para que este les muestre milagros cuando dice: “Milagros no puedo hacer, dijo el Profeta / El milagro más grande es que soy” (Paralipomenon III, 14 del Divan, WA I, 6, 476).

En su poema “Mahomet” Goethe escribió su famoso canto de alabanza al Profeta “Mahomets Gesang”. El significado del Profeta se compara a la metáfora del río, que comienza desde los comienzos más humildes y crecer hasta convertirse en un inmenso poder espiritual que crece, se expande, se desarrolla y de forma gloriosa termina en el océano -la metáfora de lo Divino. Describe especialmente el genio religioso que lleva y arrastra  otras gente con él, tal y como el caudal del río hace con otros arroyos y afluentes. En un manuscrito del Paralipomena III, 31 del Divan, el 27/01/1816 Goethe escribe:

“El principal de todos los seres creados / Muhammad”


Esta es la primera parte de una serie de dos artículos. Para leer el segundo pulsa este enlace

Fuente: Truth Seeker | Traducido y adaptado de un texto de Shaij Abdalqadir As-Sufi

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